
La obcecación también tiene recompensa
Ni nacionalismos, ni centralismos. Puro fútbol. España dejó de ser bipartidista durante 180 minutos. Los de una eliminatoria histórica, en la que el Athletic pasó por encima del United y permitió a un país reencontrarse con un deporte desvirtuado por la dictadura de Barça y Madrid.
Marcelo Bielsa también será eterno en La Catedral. Como en su Rosario natal, donde la devoción de su mitad 'leprosa' por el 'Loco' llevó al Newell's de sus amores a bautizar su estadio con su nombre. Solo un técnico con mayúsculas, capaz de llevar a un club de barrio como Velez a la gloria intercontinental, podría recibir un homenaje así en un país como Argentina, donde solo un tal Diego Maradona puede permitirse el lujo de dar nombre a una cancha en vida.






